lunes, 30 de junio de 2014

Club Rusakov

A principios del siglo XX, tras la revolución de 1917, y con la llegada del comunismo el estado tenía el desafío de transformar un país anclado en el feudalismo en una potencia industrial.
La visión comunista obligaba a nuevas concepciones de la vida social y  administrativa. El  movimiento artístico de vanguardia que mejor respondió a esas necesidades fue el constructivismo. Se trataba de encontrar un nuevo lenguaje arquitectónico.

La arquitectura constructivista rusa destaca por su sencillez y el uso de las líneas puras y las formas geométricas. Los materiales usados son el hormigón armado, el cristal, el metal o el ladrillo. Existe un rechazo a la cultura burguesa y sus decoraciones.

Se construyeron grandes centros de ocio para obreros, los “Clubes de Trabajadores”, como el club Rusakov (1927)(calle Stromynka número 6), obra de Melnikov, uno de los arquitectos más importantes del constructivismo ruso.

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